Las contracturas musculares

Esta vez toca hablar de las contracturas musculares. Esas lesiones que nos producen un dolor tan molesto y que en TOP Salud tratamos muy a menudo.

contractura

¿QUÉ ES?

 Una contractura muscular es, tal y como su nombre indica, una contracción continuada e involuntaria del músculo o algunas de sus fibras que aparece al realizar un esfuerzo. Se manifiesta como un abultamiento de la zona, que implica dolor y alteración del normal funcionamiento del músculo.

Suele aparecer cuando dicho músculo realiza una actividad inapropiada en intensidad o en función. Por ejemplo, cuando en el gimnasio cogemos más peso del debido pueden aparecer contracturas. O cuando sin coger tanto peso, realizamos un esfuerzo mantenido en el tiempo, como es el caso de una mala colocación en la bici de spinning o estar sentado de manera inapropiada durante un tiempo prolongado.

Las contracturas pueden aparecer en el momento en el que estamos realizando el ejercicio o después.

Las primeras se producen porque hay una acumulación de los metabolitos, que provocan dolor e inflamación, al no haber una suficiente irrigación sanguínea que depure la zona.

Las segundas se deben a la fatiga excesiva de las fibras, que al acabar el ejercicio ven disminuida su capacidad de relajación.

 

TRATAMIENTO

Cuando tenemos una contractura, no queda más remedio que tratarla. No es conveniente tratar una contractura por sí mismo con masajes inapropiados o fármacos aconsejados, lo mejor es ir al médico o fisioterapeuta para que vea de qué tipo de contractura se trata y cuál es el mejor método para su tratamiento, entre los cuales se encontrarán:

Miorelajantes y antiinflamatorios: ciertos fármacos logran relajar la musculatura y reducir la contracción. Se suelen utilizar sobre todo en los casos en los que el dolor es muy acusado. Siempre deben de estar prescritos por tú médico

Calor local: suele ser muy útil al conseguir un efecto relajante y analgésico.

Fisioterapia: como hemos dicho antes los tratamientos fisioterapéuticos deben de darse por personal cualificado, sino la contractura irá a peor.

Métodos fisioterapéuticos:

-Calor con rayos infrarrojos, onda corta.

-Masajes que aumentan el flujo sanguíneo, con el objetivo es dar calor al músculo y, en los casos más graves movilizar  y disgregar la masa rígida ente los músculos y los tejidos circundantes. El masaje provocará un aumento del flujo sanguíneo que mejora la recuperación de tejidos y limpieza de metabolitos además de propiciar una relajación del músculo, reduciendo la tensión y por tanto el dolor.

-Ejercicios para relajar los grupos musculares contracturados: Estos ejercicios son estiramiento s activos (realizado por uno mismo) o pasivos (realizados por otra persona) y movilización de las articulaciones (activa o pasiva).

Todos deben ser realizados por un fisioterapeuta.

-Ultrasonidos: son ondas sonoras, no audibles para el oído humano. Estas vibraciones actúan como un micro masaje que actúa profundamente en el músculo dándole calor. El método es absolutamente indoloro. También permite mayor extensibilidad.

-Hidroterapia: tiene un efecto relajante e incrementa la temperatura del cuerpo. Se puede aplicar mediante aguas termales mineromedicinales; y actualmente se han desarrollado los SPA (Salutem per aqua o salud a través del agua) que son lugares habilitados para el tratamiento con agua a la agregan componentes de hierbas, aceites y minerales que mejoran el tratamiento de relajación.

-Los estiramientos y la actividad ligera en el agua son aconsejables trás la fase aguda de la contracción.

 

PREVENCIÓN

 -Los ejercicios físicos de estiramiento sirven  para mejorar la flexibilidad  y aumentar la fuerza y el tono muscular. También son importantes los ejercicios de elongación y fortalecimiento postural

Estos ejercicios deben ser guiados inicialmente por fisioterapeutas.

-Practica regularmente deporte (el más recomendado es la natación).

-Realiza un precalentamiento antes de iniciar un esfuerzo físico. Unos pocos minutos de ejercicio hacen que el músculo sea más elástico, fuerte y resistente a la lesión.

Y no olvides el enfriamiento, es decir, la disminución progresiva de la intensidad del ejercicio.

-No levantes objetos pesados y, si es necesario, usa dispositivos de protección: fajas elásticas de cintura.

-La educación y restitución de posturas correctas al sentarse, estar de pie o caminar y no permanecer mucho tiempo en la misma postura favorece la prevención de este tipo de lesiones.

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